Ibrahima y las Carteras

Ibrahima, Gemma, Ana, Blanca, Ofelia

Hola, nosotros somos Gemma, Ana, Ofelia, Blanca y Ibrahima, y cada día nos reunimos para tomar el café en “El Casal”. Cada una somos de nacionalidades diferentes: de Barcelona, de Aragón, de Tenerife, de León y de Senegal . Las cuatro trabajamos repartiendo el correo y un día del año 2012 que veníamos a tomar el café, conocimos a Ibra.

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Yo soy Ibrahima, vengo de Senegal y tengo 31 años, y llegué a Barcelona en 2006. Primero tuve que viajar des de mi país hasta Tenerife, y luego viví en Madrid unos años, pero finalmente me fui a Barcelona. Actualmente no tengo trabajo porque no tengo papeles, pero voy recogiendo chatarra. Menos mal que cuando llegué a Barcelona ya conocía gente de Senegal, que es como si fuera mi familia actual, y así no estuve tan perdido. Mi situación es bastante irregular, aunque estoy bastante apoyado por la Asociación Senegalesa, aún no he podido volver a mi país. Uno de mis mayores deseos es encontrarme con mi madre y mi novia otra vez.

Venimos a tomar aquí a desayunar porque es un sitio donde se acepta la diversidad. Nunca han mirado mal a Ibrahima por llevar el carrito lleno de chatarra.  Además, Simón, un chico del bar, también es inmigrante, y se identifique perfectamente con él. Nosotras le hemos cogido mucha confianza, hasta todo lo consideramos un hijo más porque tiene algo especial.

Instalación en el Mercado de Hostafrancs de Barcelona.

Instalación en el Mercado de Hostafrancs de Barcelona.

SI estuviera toda Barcelona escuchándome, lo único que pediría sería que yo, Ibra, pudiera conseguir papeles para llegar a tener un trabajo digno. Allí en Senegal trabajaba en la confección de ropa y en la agricultura, que es el negocio familiar, pero aquí es imposible. De momento sólo recojo chatarra, y me gustaría que mínimo reconocieran mi trabajo. Soy consciente que estas empresas, o mejor dicho las mafias, se aprovechan de mi esfuerzo, del cual luego  extraen un gran beneficio y se genera mucha economía alrededor.

Nosotras, si pudiéramos decir unas palabras a Barcelona, se resumirían en que todos somos iguales y que se tendrían que cambiar bastante las cosas, porque hoy en día hay muy poca confianza dentro de la sociedad. Y hay muchos Ibras, pero no nos damos cuenta, y nos tendríamos que fijar un poco más en los desfavorecidos. La gente saben que están allí, pero no hacen nada. Por tanto, se tendría que informar a la gente desde otras vías, y seguro que funcionaría.